PUERTAS PARA EL CAMBIO

Crecimiento personal

Por crecimiento personal se entiende la actualización de las potencialidades humanas (psicológicas y espirituales) que una persona puede hacer independientemente de su desarrollo natural en función de la edad.

Esta actualización se realiza a través de una serie de actividades que ayudan a mejorar la conciencia de uno mismo y descubrir la propia identidad, con el fin de impulsar el desarrollo de los propios potenciales y las habilidades personales y relacionales.

En un proceso de crecimiento personal, la persona aumenta sus posibilidades de pensar, sentir y actuar de una manera saludable y plena, mejorando la calidad de vida y contribuyendo a la realización de sueños y aspiraciones individuales.

 

Condiciones necesarias

Desde mi punto de vista y en términos generales, el crecimiento se da a dentro del marco de:

  1. Auto-conocimiento o conciencia, para darnos cuenta de cómo estoy y cómo quiero estar, donde estoy y donde quiero estar.
  2. Reconocer aspectos de víctima y pasar a modo «protagonista».
  3. Declarar una intención de mejora para la vida personal.
  4. Reconocer las creencias que limitan y salir de la zona de confort..
  5. Establecer metas, diseñar un plan de acción, elaborar compromisos y ponerse en movimiento.

En mi modalidad de trabajo, inicio revisando juntos el «estado ideal» y el «estado actual».

¿Hay felicidad o sufrimiento en tu vida? ¿Hay armonía o desarmonía? ¿En qué áreas? ¿Cuánto querer mejorar en cada área?

 

La bendición en la adversidad

Lo interesante es que más allá de que la persona responda las preguntas anteriores, hay una serie de elementos que aportan al crecimiento personal.

Se trata de  determinadas manifestaciones que se dan en la persona y en su entorno, podríamos decir que son «instrumentos hechos a la medida de la persona»:

  • Miedo, Enojo, Tristeza
  • Dolores crónicos y enfermedades
  • Ansiedad, Estrés
  • Bloqueos
  • Falta de sentido de la vida, desorientación
  • Frustración, desilusión, decepción
  • Malas relaciones
  • Etc.

¿Lo habías visto de ese modo?

Todo depende del modo en que estás mirando las cosas. ¿Para qué sufrir queriendo evitar, si podés aprender y así ya no tendrás nada para evitar?

 

El problema nos arregla a nosotros

Cada situación que se nos presenta en la vida resulta ser el aliado perfecto para nuestro crecimiento, nos trae la información necesaria para que hagamos cambios necesarios hacia ser mejores personas, crecer, evolucionar.

El punto de inicio es que cuando algo nos sucede, no lo miramos como algo negativo, sino como nuestro aliado.

Resulta importante destacar que las personas en general buscamos «resolver» los problemas, obstáculos, retos que se nos presentan, etc., sin darnos cuenta que lo que en realidad tenemos delante es nuestro socio perfecto para aprender y transformarnos, y que nuestra vida cambie para siempre.

Nosotros no resolvemos el problema, sino que el problema está ahí para que cambiemos nosotros. Y entonces… el problema dejó de serlo.

 

De víctima a protagonista

Para transformar nuestra vida hace falta aprender a contactarse consigo mismo, auto-descubrirse, descubrir recursos internos propios, desarrollar nuevas habilidades, aprender a entender y gestionar las emociones, las relaciones interpersonales, lo que permite lograr el equilibrio emocional y el bienestar tanto físico como mental y espiritual.

Para poder adquirir estas competencias para el cambio, una de las mejores opciones es tomar tomar sesiones individuales o talleres dentro del marco de transitar un proceso de crecimiento personal, lo que brinda muchos beneficios, alejándote del sufrimiento, y acercándote al bienestar, felicidad y calidad de vida.

 

Si la queja no le trajo ningún cambio a tu vida, entonces llegó el momento de hacer algo diferente, de ponerte en movimiento.

 

Para consultas acerca de programas de crecimiento personal, sesiones y talleres, ponerse en contacto dando clic aquí

 

¿En qué te quedás pensando?