ESTADO DE PRESENCIA

En una de las cosas en que los Seres Humanos estamos de acuerdo es que no queremos sentir dolor de ningún tipo.  Si algo queremos siempre, es sentirnos bien a toda costa, y hacemos de todo para que esto sea así.

Tengo presente en la mente una frase que decía mi abuela cuando yo era pequeño: “el dolor duele”.  Parece una obviedad, pero si leemos con detenimiento nos daremos cuenta que esa frase nos está diciendo la función del dolor, solo que no nos estamos preguntando… ¿para qué duele el dolor?

El dolor

¿Que duele cuando duele? ¿Todos los dolores se sienten de la misma manera?

Hay diferentes dolores, como por ejemplo un dolor físico, dolor emocional, incluso dolor del alma. Se sienten diferente, claro.

También decimos que hay diferentes intensidades del dolor: unos dolores duelen mas fuerte, otros menos fuerte. Unos son mas llevaderos, otros menos.

Está el dolor que sentimos cuando nos golpeamos una mano, y está el dolor de cabeza, de espalda, de estomago, que no tiene ningún disparador externo como puede ser un golpe, y sin embargo a veces se presenta, o bien está permanentemente ahí, yendo y viniendo.

El punto es que el dolor podría ser tomado positivamente, como aquello a través del cual me enterar de algo que no anda bien en mi vida.

El dolor duele para algo, y si queremos, podemos utilizarlo como la puerta de entrada a una información que todo mi Ser está comunicándome, y que es necesario que escuchemos.

Podemos decir entonces que el dolor es la voz de mi Ser que me dice que hay algo en mi que necesita ser escuchado y atendido.

La presencia

¿A que se refiere cuando hablamos de Presencia? ¿Es algo que se trae o algo que se logra?

Es un estado interno, es el estado en que la persona puede percibir qué es lo que le está sucediendo, o qué es lo que está sintiendo, y al mismo tiempo no estar identificado con ello.

Esta atento a una sensación de bienestar, también a un enojo muy presente, y al mismo tiempo “no se engancha” con ninguno de esos sentires, los puede observar e incluso escuchar, pero permanece en un lugar que incluye a éstos.

Eso es, en el Focusing (y en muy pocas palabras) lo que es el estado de presencia, y mediante la práctica, este estado se cultiva, lo que en el transcurso del tiempo tiene sus beneficios.

¿Para qué duele el dolor?

Dijimos que el dolor duele para avisar que algo en nosotros necesita ser escuchado y atendido.

Este tema lo abriré en 2 partes, comentando en este articulo la primera de ellas, y es que: si hemos llegado al punto de tener un dolor de esos que van y vienen, o que están siempre ahí, sea un dolor físico, emocional o del alma, es porque hemos estado ausentes de nosotros mismos.

Esto significa que no nos hemos estado prestando atención, empezando por nuestros pensamientos. Tal vez pensamientos negativos sobre una situación, sobre una persona, o sobre nosotros mismos.

Estos pensamientos persistentes generan estados emocionales que muchas veces percibimos, pero lamentablemente otras no los percibimos, hasta que finalmente llega a nuestro cuerpo físico, haciéndose notar a través de un dolor mas cristalizado y puntual.

“El dolor está doliendo primeramente para decirme que necesito estar en Presencia”

Me dice que es necesario que ponga en práctica un estado tal que me permita estar atento a lo que me pasa que es negativo, que me está haciendo mal, que su efecto en el corto o largo plazo, me hará mal.

¿Es muy difícil practicar el estado de Presencia?
Absolutamente no. Si bien lleva algo de tiempo y práctica, al mismo tiempo es algo sencillo de hacer y lleva muy poco tiempo diario.

Unos simples pasos para ello son:

  • Tomarse 5 minutos diarios, en un mismo horario, por ejemplo a la mañana.
  • Lugar tranquilo, que nadie moleste, incluso la televisión, el teléfono, etc.
  • Ojos cerrados. Prestar atención a la respiración sin cambiarla, simplemente observar qué hace: si entra mucho o poco aire, si es rápido o lento. Dejar que sea como sea, estará perfecto.
  • Al cabo de un par de minutos, descubrir qué parte de mi cuerpo, o de mi Ser, se está sintiendo bien, o cómodo, o en paz. Lo que sea, que se esté sintiendo bien.
  • Tomarse unos segundos para sentir eso que se siente.

 

Cha-Chaaan….. Has comenzado a cultivar el estado de Presencia.

 

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